MI VIDA
“Algo personal”
Escribir o resumir la vida de uno, resulta, cuanto menos, complicado. Al menos para mí. Pero intentaré contaros, de la forma más aséptica que sé, cual son los acontecimientos que me han condicionado a ser lo que soy, y como soy.
Para empezar me definiré: soy un apasionado de la lectura, pasión que me inculcaron mis padres, y que comparto con la política, mi familia, con el deporte, soy maratoniano de fé, y con mi pueblo, L’Eliana.
Me llamo Josep Mª Ángel Batalla, hijo de José (Pepe) y Josefina (Pepita), tengo una hermana, Elena. Nací, en la ciudad de Valencia, un 6 de Diciembre. Quién le iba a decir a mis padres, que 22 años después, ese mismo día, celebraríamos el aniversario de nuestra Constitución.
Ese mismo año se celebraron los Juegos Olímpicos de Melbourne (Australia), se declaró un estado de excepción motivado por los primeros movimientos estudiantiles reclamando libertad en nuestro país, Elvis Presley edita su disco epónimo All shook up, cursa estudios la primera estudiante negra de la Universidad de Alabama, Alain Mimoun gana la medalla de oro en el maratón masculino, Victor Mora crea el “Capitán Trueno”, Juan Ramón Jiménez recibe el Nobel de Literatura, se crea la canción del “Cola-cao”, se estrenan “Calabuig” y “Los Diez Mandamientos, etc, etc.
Estudié en un colegio de curas y en el Instituto, en una infancia y adolescencia que considero feliz. Una infancia y adolescencia, nada relajadas, por mi actividad ilusionada en la política y la búsqueda de democracia en un país que vivía una Dictadura. Una actividad a la que me entregué en cuerpo y alma, y que hizo que fuera detenido por la policía franquista en el 75, por mi militancia en la “mesa de fuerzas políticas juveniles democráticas” de la época, pasando tres meses de mi vida, en la cárcel. Tres meses eternos, en los que leí mucho y de los que pasados los años, considero que me hicieron comprometerme, aún mas si cabe y para siempre, con la democracia, la libertad, la tolerancia, y el respeto entre las personas.
En los movimientos estudiantiles del Instituto Benlliure, conocí a la que es la mujer de mi vida, Carmen, y con la que tengo un hijo, Jaume de 23 años, ya hecho un hombre, y del que día a día, me siento mas orgulloso.
Con la consecución de la democracia, cursé estudios de Historia, Archivística y documentación. También, me Diplomé en ESADE. Me casé en el 80, y oposité a la Diputación de Valencia, de la que soy funcionario.
Fue en esa Institución donde conocí a mi amigo Antonio Asunción, al que acompañé como Jefe de Gabinete en su experiencia como Presidente de esa Corporación, en la que seguí con la misma responsabilidad con Clementina Ródenas.
Cuando Antonio, Toni, fue nombrado Ministro de Interior del Gobierno de España, le acompañé, en esos meses intensos. Para mí, Antonio es uno de esos dirigentes políticos de los que se ha de aprender. Su trayectoria, intachable, su amistad, un valor.
Fue Vicent Tarrazona, mi amigo y maestro, el que me llamó un día, para la experiencia del municipalismo.
Fui Diputado Provincial algunos años, pero si entendemos la política como preocupación por los problemas colectivos, y la búsqueda de soluciones, si entendemos la política como ilusión, si la entendemos como compromiso ciudadano, como el gobierno de la proximidad, como civismo, como intercambio, como diálogo, como prioridad, mi experiencia más intensa y la que llena mis aspiraciones, es la de Alcalde de mi ciudad, L’Eliana desde Diciembre de 1997.
Ser Alcalde de una ciudad como ésta, es un orgullo continuado. No ocultaré los sinsabores que a veces, muy pocas, conlleva esta responsabilidad. Como, cuando por ejemplo has de pelear con las Instituciones autonómicas, reclamando inversiones imprescindibles para los ciudadanos y ciudadanas, y te das cuenta que sus prioridades van por otros derroteros. Pero, la fuerza que te da el saber que tus vecinos valoran el esfuerzo, te da ánimos para no desfallecer, para seguir trabajando por mejorar, aún más, su calidad de vida.
L’Eliana para mí, es mucho. Es la ciudad a la que quiero, en la que viven los míos, por la que a las 6 de la mañana atravieso en zapatillas, el municipio en donde me reconozco en cada ciudadano y en cada edificio, en cada jardín, en cada árbol, en cada joven, en cada uno de nuestros mayores. Para mí, una ciudad para conocerse y reconocerse. L’Eliana, mi pueblo, al que echo de menos en cuanto salgo, la ciudad que me llena de orgullo.
L’Eliana, la ciudad que hemos hecho entre todos y todas es el reflejo de sus ciudadanos y ciudadanas. Porque, para mí, por encima de todo, en l’Eliana, las personas, lo primero.